Para muchas mujeres, la motivación para adquirir excelentes hábitos de alimentación y una vida activa es un buen cuerpo y alta autoestima, pero la verdadera razón que debería impulsar estos hábitos es gozar de una excelente salud. Finalmente el buen cuerpo es algo que llega como un plus, un beneficio es segundo plano.

La buena salud, nos permite tener la energía para hacer todo lo que queremos, la que nos permite sentirnos cómodos en nuestro diario vivir, ya que controla nuestro peso ideal de manera natural y sin ningún riesgo.

Pero aunque suene lo más ideal, curiosamente es lo más difícil de lograr. Son solo aquellos con gran dedicación, concentración y voluntad los que puedes alcanzar este balance. Las exigencias de nuestras actividades cotidianas hacen difícil controlar lo que ingerimos y cómo lo hacemos.

Existen dos tipos de personas: aquellos que creen que comer sano es “comer en abundancia” y aquellos que creen que se debe comer “solo lo necesario, no hay que llenarse”. Ambos tipos de alimentación pueden ser mortales, implican tanto desnutrición como sobrepeso. Ambos incentivados por la pereza, la poca actividad física y la mala alimentación

En qué se debe basar:

Según la OMS, necesitamos ingerir 114 nutrientes básicos al día: carbohidratos, proteínas, grasas, aminoácidos, vitaminas y minerales. Para esto, debemos alimentarnos de 3 a 5 veces al día. El problema es que hoy en día la mayoría de alimentos han perdido sus componentes nutricionales gracias a los procesos por los que deben pasar para “ser más ricos” o “durar más tiempo”. Así que la base de una vida saludable se logra teniendo presente las siguientes reglas nutricionales:

Base de una vida saludable Base de una vida saludable

En apariencia debemos comer de todo, porque todos los alimentos aportan algo necesario para el funcionamiento de nuestro organismo, pero la pista para saber cuándo estamos abusando es medir las porciones y la cantidad de veces al día, todos los extremos son malos. Si nos vamos por mucha o poca comida, con el tiempo esto irá al extremos de los males: el sobrepeso y la desnutrición.

Ahora, para tu mayor comodidad, lo mejor es que estés pendiente de ingerir con menor frecuencia y en pocas porciones los alimentos que son difíciles de digerir, porque son los que te causarán más molestias.

Por ejemplo: mientras están creciendo, evita darle a tus hijos alimentos fritas, embutidos, carnes rojas y alimentos con exceso de sal, condimentos y picantes, ya que con el tiempo, esto irá debilitando el organismo de tu hijo y cada vez será más intolerante a diferentes alimentos, y tendrá una dieta bastante incómoda, siempre se sentirá intranquilo y vivirá con un mayor nivel de estrés.

  • Esto es lo que debes incluir en tus hábitos de vida saludable:
  • Alimentate de manera variada, para conseguir más nutrientes.
  • Reduce el consumo de grasas, para que evites el aumento de peso.
  • Consume una cantidad de calorías proporcional a tu gasto energético diario.
  • Haz todos los días ejercicio físico.
  • Procura un consumo diario de fibra, cereales, legumbre, verduras y frutas, esto acelerará tu metabolismo para que mantengas un peso idea.
  • Cuida tu tensión arterial, así que recude al mínimo la sal en tus alimentos.
  • Omite lo más que puedas e consumo de alcohol, ya que genera más enfermedades en cualquier sector de tu cuerpo y puede empeora las que ya tengas.

El arroz

El arroz es un excelente alimento básico dentro de una dieta saludable, ya que no aporta mucha calorías, pero sí presenta potasio, fósforo, magnesio, complejo B que ayudan con el flujo de tu metabolismo y a regular el sistema nervioso.

Es decir, que consumir arroz te puede ayudar a recuperar de un esfuerzo físico intenso o a mejorar tu entrenamiento si lo comes antes de comenzar. Todos estos beneficios se dan solo con el arroz blanco, pero si hablamos del arroz integral obtendrás más fibra, minerales, vitaminas y reducirás tu índice glucémico.

Cuáles son los resultados

Los resultados de una buena alimentación, equilibrada con una correcta vida activa, los verás en la concentración de nutrientes, energía y fibra necesarias para que tu organismo funciones y fluya como debe ser, sin ningún problema para que tengas una vida diaria muy tranquila.

Sin embargo, existen resultados negativos si decides seguir a tus caprichos, antojos y pereza. Aferrarse a malos hábitos origina más del 50% de las enfermedades comunes hoy en día: la diabetes, el estreñimiento, problemas hormonales, obesidad, gastritis, virus, y más. Cuando no se trata de enfermedades, se trata de debilidad, cansancio, anemia.

En el caso de los embarazos, por ejemplo, la mala alimentación durante el embarazo causa: debilidad, anemia en la madre, riesgo de morir durante o después del parto, aborto espontáneo, que el niño nazca muerto, demasiado pequeño o con una discapacidad.

Así que ya sabes, la mejor motivación es vivir muchos años, de manera tranquila, con la posibilidad de disfrutar todo sin que nada te detenga, y recuerda, primero comienza por mejorar tus hábitos para que puedas enriquecer los de toda tu familia. No hay nada más estimulante que mejorar tu vida con los que más quieres.