Los mejores cocineros y cocineras alrededor del país llevan años acostumbrados a lavar el arroz antes de cocinarlo. Esta tradición nació como respuesta al problema de la presencia de los granos imperfectos, es decir, granos muy pequeños o colorados que inspiran desconfianza en el consumidor, o incluso pequeños fragmentos de piedras que se recogieron durante la cosecha. 

Pero no hay que preocuparse, Arroz Supremo cuenta con una máquina que clasifica el arroz electrónicamente para asegurarse que en sus bolsas no haya imperfecciones que hacen pensar que el arroz está sucio. De hecho, fue la primera en hacerlo, quizás por eso usted recuerda que el mensaje publicitario de nuestra marca era “Arroz Supremo, sin pepitas ni piedritas”.

Hoy en día todas las grandes marcas han incorporado la tecnología de clasificación que permite sacar un arroz 100% limpio.  Además, se ha eliminado el contacto humano con el arroz dentro del proceso industrial del grano. Este pasa por una máquina que remueve la cáscara que lo protege y luego por una pulidora que le quita una fina capa de harina, por lo que al final sale blanco y reluciente.

Pero hay otra razón aun más importante para no lavar el arroz, y es que las vitaminas que añadimos para ayudar a mejorar la nutrición de los colombianos, sobre todo la de los niños, se pueden perder en el lavado.

Solo se recomienda lavar un arroz de una marca desconocida o un arroz comprado en bulto de 50 kilos, de dudosa proveniencia, ya que la mayoría de los molinos bulteros no tienen la clasificadora electrónica de Arroz Supremo, que garantiza un arroz más rico y rendidor.