Normalidad devastadora

Por: Andrés Ruiz

Creo que muchos nos hemos preguntado si queremos volver al estado de cosas que llamamos  ‘normalidad’. Durante esta pandemia hemos puesto en práctica hábitos que quizá estaban oxidados o reducidos a su expresión mínima, como la solidaridad.

Pienso que hay muestras de un comportamiento ciudadano que ha hecho posible que en Colombia el curso de la pandemia no sea tan horroroso como en otros países. Aun con el desacato de muchos y con algunas medidas que van en contravía de la protección de la vida siento que el país no lo ha hecho del todo mal en este caso.

Preguntémonos entonces si en la ‘normalidad’ le estábamos dando suficiente importancia a hábitos como el apoyo mutuo. Preguntémonos si es imposible que esos hábitos se fomenten en el nuevo mundo que está naciendo, si queremos que nazca, pero no como medida de emergencia, sino como búsqueda de progreso.

Aprovechemos este estado de conmoción y reorganización de la vida para cuestionar algunas cosas sobre el lugar que ojalá estemos dejando atrás. Un lugar donde la violencia se perpetúa sin que el Estado se muestre de luto, donde la desnutrición infantil le roba el futuro a territorios como La Guajira y donde a las personas que se identifican como LGBT les ha sido negado un trabajo al menos una vez en su vida por su orientación sexual.

Aunque durante el aislamiento la violencia intrafamiliar y de género aumentó un 50% según la consejería de género para la presidencia de la república, pensemos que estamos en un punto de inflexión, y que las propuestas de los gobernantes de aquí en adelante, en esta y en otras materias, pueden mejorar la situación. Eso sólo se hará realidad si les exigimos que estén a la altura en el rediseño social. Y si nosotros adoptamos de una vez y para siempre los hábitos que nos lleven a una normalidad mucho menos devastadora.

¡Pásate de lo bueno a lo Supremo!