El bienestar integral al igual que la salud depende de muchos factores, por ello, se habla de las dimensiones del bienestar. La mayoría de los estudios sobre la conducta humana coinciden en un punto: las necesidades y expectativas son distintas para cada ser humano. Esto hace que el sentido del bienestar sea diferente en cada caso.

Aunque todos somos distintos, las dimensiones del bienestar integral son comunes a todos. ¿Cuáles son estas dimensiones? ¿Qué relación tienen con mejorar la calidad de vida? ¿Hay algunas claves para lograr el bienestar integral? Veamos a continuación.

El bienestar integral en todas sus dimensiones

A estas alturas de la civilización humana bien podemos ver y estudiar el bienestar integral como un ecosistema. Es un todo que se integra en sus distintas dimensiones, y que además está vivo en constante cambio e interacción.

Este es el bienestar visto como un medio donde todos interactuamos, progresamos y nos realizamos como personas y comunidades. Sin embargo, no es el único concepto que lo define, hay tantas acepciones de este término como teorías para explicarlo.

Algunos términos forman parte de la definición de bienestar y están íntimamente relacionados a él:

  • Calidad de vida
  • Desarrollo personal
  • Vida saludable
  • Crecimiento personal y espiritual

¿Qué es el bienestar integral? (OMS)

«Es el estado de bienestar físico, emocional y social de un individuo»; esa es la definición de bienestar integral por parte de la Organización Mundial de la Salud. Aquí notamos que se trata de un concepto holístico del ser humano que incluso va más allá, al englobar su entorno como sociedad.

Una definición de bienestar sería: el equilibrio entre lo que somos, las circunstancias que vivimos y nuestro entorno. Es una definición muy sencilla que conserva el carácter subjetivo de este término.

Por ejemplo, dos personas podrán estar viviendo exactamente las mismas circunstancias en la misma localidad, pero experimentar niveles de bienestar diferentes. La razón es que la percepción que tienen de sí mismos es única en cada caso, es distinta en cada individuo.

Las dimensiones del bienestar

Basados en su concepto, podemos encontrar variedad de dimensiones o factores que conforman el bienestar como un todo. Algunos autores llegan a diferenciar hasta 7 dimensiones de bienestar; sin embargo, consideramos que estas 4 representan muy bien todo el ecosistema del bienestar integral:

  • Aspecto emocional
  • Lado espiritual
  • Factor social
  • Dimensión física

El aspecto emocional es una dimensión sobre la que se ha investigado y escrito bastante. Se han creado muchas teorías (el modelo PRISMA) y se están aplicando para demostrar el poder de las emociones en el bienestar integral.

La dimensión espiritual sin duda alguna es inherente al ser humano. Está demostrado que la paz y armonía interna están relacionadas con satisfacer la necesidad espiritual con la que nacemos los seres humanos.

Como parte de una sociedad estamos ligados a ella; es imposible negar su efecto en nuestro bienestar. El sentirnos aceptados por la sociedad donde vivimos contribuye a nuestro bienestar. Y mientras mayor sea nuestro aporte a lo que nos rodea, mayor será nuestra satisfacción y nuestro bienestar.

Dimensión física

Este aspecto es el más notorio porque es una suma de todas las dimensiones del bienestar. Generalmente el estado de salud es el reflejo del nivel de bienestar emocional, espiritual y social. Un estilo de vida saludable implica el cuidado integral de nuestra salud (alimentación, ejercicios, visitas al médico, entre otros cuidados).

Claves para lograr el bienestar integral

Algo interesante que se expone en el Journal of Happiness Studies es que el nivel de satisfacción o bienestar será duradero si está basado en cosas que no son pasajeras:

  • Estar satisfechos con lo que tenemos. Contrario a lo que podría pensarse, estar contentos con lo presente no es incentivo para la pereza o el estancamiento. En cambio, es fuente de motivación para trazarse metas positivas y alcanzarlas, sin envidiar o amargarse por lo que otros tienen.
  • Ser una influencia positiva para otras personas. El libro psicología social señala que mientras mayor sea nuestro aporte a la vida de otros, mayores será nuestro sentido de satisfacción y logro, lo que se traduce en bienestar.
  • Cultivar la resiliencia y fortaleza de carácter. Esto nos ayudará a cuidar nuestra salud mental y emocional ante cualquier adversidad que se presente. Además, tendremos la determinación de adoptar un estilo de vida saludable.

El bienestar integral está al alcance de todos, sin importar la edad o condición social. La clave es el autoconocimiento, y reconocernos como seres verdaderamente holísticos.


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