Existen algunos errores que deben evitarse a la hora de prepararlo. A continuación te enseñamos cuáles son esos errores que usualmente se cometen a la hora de preparar arroz blanco y que evitan que su textura y su color sean agradables para tu familia.

El cultivo del arroz comenzó hace casi diez mil años en Asia. En India existieron los primeros y su desarrollo tuvo lugar en China. Desde entonces se ha convertido en parte fundamental en la comida Latinoamericana, aunque existen algunos errores que deben evitarse a la hora de prepararlo. A continuación te enseñamos cuáles son esos errores que usualmente se cometen a la hora de preparar arroz blanco y que evitan que su textura y su color sean agradables para tu familia.

1. Dejar dorar la cebolla

A pesar de que la tradición asiática no tiene en cuenta la cebolla como un ingrediente indispensable para preparar el arroz, en Latinoamérica sí lo es. Incluso, algunas personas incluyen ajo para darle mayor sabor. Justamente el punto de cocción de la cebolla es uno de los errores más frecuentes a la hora de preparar arroz blanco. Si dejas dorar la cebolla, el arroz no será blanco, sino que tomará un color oscuro, que para muchos resulta indeseable; además, el sabor también cambiará.

Ten presente que para darle sabor a tu arroz blanco no hace falta que mantengas demasiado tiempo la cebolla en el aceite. La mejor forma de que la cebolla dilate sus azufres es utilizando sal. Vierte un poco en el momento en que la estás sofriendo y lograrás un arroz blanco perfecto. Después de unos segundos verás cómo la cebolla se torna más delgada y el olor será más intenso. Estos son indicios de que tu arroz blanco va por buen camino.

2. Usar aceite de mala calidad

A mayor pureza de aceite, mayor será la calidad de tu arroz, por eso es un error frecuente utilizar un aceite que no sea de olivas o de girasol. Elegir un buen aceite te garantizará granos brillantes y abiertos; entre otros beneficios, un aceite óptimo le permitirá a tu arroz conservar las propiedades, sin hablar del sabor fresco.

Por supuesto, si hablamos de pureza de aceite, es necesario que no reutilices aceite de preparaciones previas, porque tu arroz blanco tomará el sabor de la comida que freíste con ese aceite.

3. Lavar el arroz

No hace falta lavar el arroz antes de cocinarlo. Arroz Supremo cuenta con máquinas de selección electrónica que permiten obtener un arroz 100 % limpio.

Además de que el arroz ya no trae piedras, se eliminó la mano de obra del proceso recolector del arroz. Las máquinas se encargan de la remoción de la cáscara y de la selección de granos enteros.

Por eso es un error lavar el arroz. Al hacerlo, estás agregando más agua de la que debes a la preparación y posiblemente supere las medidas establecidas para que el arroz quede suelto. Lo único que lograrás al lavar el arroz será demasiada humedad, pues lavarlo no mejorará los niveles nutricionales ni tampoco los estándares de salubridad, al contrario, perderá las vitaminas que Arroz Supremo incluye con su fórmula Vitarroz para asegurar una nutrición balanceada para toda tu familia.

Lavar el arroz también resulta ser un error a la hora de hacer un arroz blanco perfecto,  pues notarás que si lo dejas escurriendo durante más de cinco minutos, los granos empezarán a partirse en pedazos pequeños y esto evitará que la textura del arroz sea uniforme.

Ten presente que las licencias de operación y de control de calidad son rigurosas, de modo que solo debes desconfiar de marcas desconocidas.

4. Tapar la olla antes de tiempo

Otro de los errores comunes a la hora de cocinar un arroz blanco perfecto es tapar la olla antes de que sea necesario. Hazlo solo cuando el arroz se haya cocinado, incluso si utilizas olla arrocera. Sabrás que es hora de poner la tapa cuando veas orificios en la superficie del arroz.

5. Interrumpir la cocción

Una vez tengas el arroz seco, tapa la olla y evita destaparlo, a menos de que esté demasiado húmedo y necesites eliminar agua. Esto lo podrás hacer destapando la olla y secando la tapa con una toalla absorbente, pues el agua sobrante quedará en la tapa de la olla y podrás sacarla de a pocos, pero si no es necesario, evita hacerlo, pues destapar la olla constantemente hará que el calor se pierda y, por consiguiente, que tu arroz no se cocine rápido y uniformemente; es decir que la superficie quedará húmeda y la base se pegará a la olla.

Además de que estos consejos son útiles te permitirán cocinar un arroz blanco perfecto, que podrás conservar fácilmente para acompañar otras preparaciones, como ensaladas o tortillas; algo que difícilmente lograrás con un arroz pegado o húmedo.