Por: Andrés Ruiz

Empatía

La asistencia a la subgerencia es un área vital para la compañía, ya que la persona que ocupe el cargo debe cumplir variadas responsabilidades que dejan fluir los procesos administrativos tales como el mantenimiento de los distintos seguros de la compañía o la coordinación de logística y de telefonía móvil para todos los colaboradores y áreas de la empresa.

Mónica Cruz es quien desempeña este cargo desde junio de 2018. “Entré con mucha expectativa, dijo Mónica en entrevista con Supremo Al día, pues la verdad todos decían que las personas no duraban mucho en este cargo, que había mucha rotación”.

Mónica entró a la empresa como especialista en gerencia de proyectos luego de haber obtenido un título profesional en administración de empresas y un técnico en procesamiento de datos contables. Nació en Ibagué, entrañable ciudad campestre que no quisiera abandonar. Hoy cuenta que no sólo ha sobrevivido al cargo que tiene, sino que ha llegado a amarlo: “Me gusta por mi forma de ser porque todo pasa por mis manos, soy como el enlace, porque el ingeniero César es casi el director administrativo, entonces todo pasa por nuestra mirada”.

Cuando le preguntó cómo pudo quitarle al cargo la estigmatización que tenía, cambiar en el imaginario de la compañía la idea de que era un puesto de muy alta rotación, y convertirlo en una experiencia que infunde ánimos de permanencia responde: “en el transcurso me ajusté muy fácil al cargo y me gustó mucho mi trabajo, yo pienso que “el puesto no lo hace a uno, uno hace el puesto”. En últimas, todo depende de la manera como se miren las cosas.

Para Alessandra Ruiz, directora de Gestión Humana, la actitud de Mónica frente al trabajo se resume en la sonrisa que trae todas las mañanas al trabajo, y en que ella “siempre afronta los retos como oportunidades para crecer y con un optimismo insuperable que encuentra soluciones donde no parece haberlas”.

En su trayectoria profesional Mónica ha pasado por muchas empresas. “Desde los 17 años, dice, he conocido todo tipo de compañías, y puedo decir que el valor humano de esta empresa es muy marcado, se fija en el empleado y en sus colaboradores como personas más que como ‘recursos’, y eso es lo que me enamora de Unión de Arroceros.

Si describimos a Mónica desde sus talentos principales, sociable y comunicadora, encontramos que el espíritu humanista en la empresa crea un entorno donde ella puede desarrollar sus capacidades al máximo, y por lo tanto, sentirse plena y motivada. De ninguna otra manera ella hubiera podido transformar su cargo. En el transcurso de la entrevista Mónica compartió con Supremo Al día su secreto:

“Yo quité de mi mente el paradigma del jefe y el empleado, encontré que esa forma de ver el trabajo creaba mucha resistencia con el ingeniero, volvía las relaciones cortantes y secas, así que asumí una actitud más natural que ha dado muy buenos frutos”.

Asimismo, la describen quienes trabajan cerca de ella. En palabras de Alessandra Ruiz, “el mayor aporte de Mónica es generar un ambiente de trabajo de confianza y cercanía, para mí es un gusto trabajar con ella y siempre que nos vemos me alegra porque conoce mis gustos y está pendiente de mis logros”.

¡Pásate de lo bueno a lo Supremo!