Por: José Arley Conde, 

Talento

Era el inicio del año 1987 cuando, por diversas circunstancias, se presentó la oportunidad de empezar a laborar en Uniarroz. Yo venía de un sector de la economía que, en esencia, era bastante diferente. Pero lo cierto es que me adapté con bastante rápidez al sector agroindustrial observando que era un nicho del mercado laboral muy particular, donde tendría la posibilidad de crecer profesionalmente, aprender y aportar a la empresa.

La posición económica de la empresa era bastante dura pero había un gran entusiasmo y dinamismo para alcanzar los sueños. Recuerdo que una de las metas era lograr la independencia financiera que permitiera tomar decisiones más contundentes en cuanto a inversiones y desarrollo en general de las distintas áreas de la compañía. Lo traigo a colación para que nos demos cuenta de que la perserverancia y el enfoque de crecimiento personal y profesional nos ha llevado muy lejos desde aquel entonces.

Desde que entré a la empresea he participado activamente en todos los ámbitos del área de producción y he visto su evolución, un progreso constante y amplio tanto en la reconversión industrial como en los aspectos conceptuales. Es cierto que todavía nos quedan demasiadas oportunidades de mejora, las cuales sin duda alcanzaremos manteniendo siempre un espíritu joven, innovador y asertivo.

Nuestra área de negocios esencial ha sido todo lo relacionado con el arroz, de ahí que la producción constituye un eje estructural de la arquitectura de nuestra empresa, que actúa como un centro de gravedad y que sufre los efectos de cualquier alteración en otra rama de la organización en la misma medida en que una falla en la producción altera las demás áreas. 

Volviendo al pasado, antes del año 1993, el santo grial de la comercialización del arroz blanco era lograr ofrecer un producto libre de impurezas, especialmente de las molestas piedrecillas y pepitas. Tras mucho investigar nuestro gerente general, el Dr. Álvaro Ruiz, introdujo el concepto de la “selección electrónica”  en la industria nacional del arroz, y la maquinaria para soportarlo. Esto cambió para bien la cultura del consumo de arroz blanco en el país, fue un gran éxito y siempre estaré orgulloso de haber participado en aquel proyecto.

Es sólo una muestra de los temas interesantes que hemos desarrollado en estas décadas. Puedo decir que tenemos más en mente, algunos ya en ejecución, y que confío en que la productividad más rentable es la de las ideas; no podemos dejar que se seque la fuente de la creatividad que nos caracteriza. Es sumamente importante que fomentemos permanentemente una comunicación e integración eficiente entre todos los niveles de nuestra querida familia supremo.

Me preguntaban el otro día cuáles eran mis sueños. Tras meditar al respecto me vinieron a la cabeza los sueños que he logrado alcanzar. La verdad, sin ser engreído, es que he abarcado todos los que me he propuesto. Pero no lo hice sólo. Deseo expresar mi gratitud a todas las personas, tanto presentes como ausentes, que me han moldeado a través de más de la mitad de mi vida en esta gran empresa.

Uno de los sueños que sigo cumpliendo es lograr que la empresa sea, como siempre lo digo, “cada día mejor”. Bajo esa filosofía me enorgullece ver la transformación de la empresa hacia el mejoramiento constante del bienestar de sus colaboradores. Por eso es que, además de estar enfocada en el arroz, es también una incubadora de los sueños de sus integrantes. 

Una anécdota con Jose Arley

Por: Álvaro Ruiz

Talento

Admiro de Jose Arley su permanente deseo de aprender y de crecer profesionalmente. Me acuerdo de los días en que era laboratorista del Molino Unión y nos acompañaba a las fiestas que teníamos con los comerciantes en varias ciudades del país. Gran imitador del CHINO SUPREMO, en esos eventos hacía con lujo de detalle los análisis de Sin Pepitas y Piedritas. Como su sueño no era quedarse en ese cargo toda la vida,  con mucho esfuerzo inició su carrera de Administración de Empresas, la cual culminó con éxito. Hoy en día me alegra que con su aprendizaje y disposición de servir haya pasado por varios cargos en la empresa, destacándose como Gerente de Produccion de los molinos Unión y San Joaquín y, desde el año 2009, como Gerente de Produccion del Casanare.

 

 ¡Pásate de lo bueno a lo Supremo!